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miércoles, 16 de diciembre de 2020

Entrevista acerca de "Noche de Halloween, noche de difuntos...", en El Adelanto Bañeza no

Hoy comparto esta entrevista que con motivo de nuestro nuevo libro de la colección "Hrias y leyendas del gato maragato", el tercero de la misma, me han hecho en El Adelanto Bañezano. Se trata de "Noche de Halloween, noche de difuntos ¡¡¡uuuyyy, qué miedo!!! ", con estupendas ilustraciones de Eva del Riego. 


Ya sabéis que podéis encontrar todos los libros de nuestra colección en vuestra librería de referencia o directamente a través de la pág. web de la editorial  www.lobosapiens.com

jueves, 29 de marzo de 2018

Mercedes G. Rojo: presencia y obra en redes internacionales a través de las páginas de Hilda Serrano Lesmes

Entre los últimos dos meses de 2017 y lo que va de 2018, he tenido la suerte de estar presente en el panorama internacional a través del Páginas Culturales Virtuales de Hilda Serrano Lemes y del buen hacer de Marta Muñiz Rueda que, junto a ella, ha venido dirigiendo y coordinando un estupendo proyecto cultural, Vísitame Magazine, en el que hemos tenido cabida diferentes escritores y escritores de diferentes puntos de la geografía nacional e internacional. 
No tengo sino palabras de agradecimiento para que han hecho esta realidad posible y, por si es de interés para alguien, dejo aquí los enlaces a mis distintas participaciones en los diferentes números. 

Se puede acceder a mi blog a través de sus "Páginas enlazadas"

https://www.hildaserranolemes.com/paginas-enlazadas

y en la sección de artículos se puede encontrar mi trabajo

Patricia Lorenzo y su novela "Destronada", ganadora del último premio Jordi Sierra y Fabra para jóvenes. 

Vísitame Magazine, la revista creada y coordinada por Marta Muñiz Rueda, también alberga hasta el momento varios trabajos míos, en concreto dos relatos y otros tantos artículos. Estos son sus enlaces por si os los habéis perdido y queréis recuperar su lectura: 

lunes, 29 de mayo de 2017

DOS NUEVOS MICRORRELATOS PUBLICADOS EN SENDAS ANTOLOGÍAS

Hace apenas unos días, me anunciaron la selección de otro de mis microrrelatos para su publicación en  la Antología Pluma, tinta y papel VI, que sé que comparto con más gente del panorama leonés.  En esta ocasión esta es mi contribución. 




SILENCIO DE NIEVE.


Una sirena rompe el silencio de la nieve. Se me encoge el corazón a su paso. Se me hace un nudo en el estómago en el avance de la tarde sin poder quitarme la oscura sensación de un mal presagio. Anochece y vuelvo a casa. Me anuncian tu accidente. Me cuentan que  te debates entre la vida y la muerte. Y me encojo de dolor porque sé qué, en realidad,  ya estás muerto. Sé que cuando la sirena llegó hasta mí rompiendo el silencio de la nieve, tú, ya estabas muerto. 


Con anterioridad a éste también me había sido seleccionado otro para la antología Microterrores III, que también comparto. Imagino que cada uno tendrá su predilecto. 


EN LA TORMENTA


Sucesión de truenos rasgando el silencio de la noche. Abre los ojos. Intensa y vacía negrura invadiendo la espesa calma que la tormenta rompe. Salta su cuerpo que frena un seco golpe contra una superficie almohadillada pero dura. Fríos sudores recorriéndole la piel, un grito ahogándola, uñas rotas escarbando hacia la vida mientras se cubren de sangre sus nudillos. Un nuevo trueno la despierta entre sábanas empapadas y revueltas… Otra vez una horrible muerte persiguiéndola.

viernes, 14 de abril de 2017

PECADO DE OMISIÓN relato finalista en el I Concurso internacional de relatos sobre violencia de género, organizado por la FUNDACIÓN LUZ CASANOVA, y publicado en el libro LÁGRIMAS DE ESPERANZA.

Hay días en los que la vida te depara sorpresas que no esperabas, provocados por situaciones que habías olvidado o que en su momento te pasaron desapercibidas ¡quién sabe por qué razón! Eso mismo me ocurrió hace unos días cuando recibí en mi correo electrónico una nota de la Fundación Luz Casanova advirtiéndome que, como finalista del I Concurso de relatos cortos sobre violencia de género - organizado para el pasado noviembre -,  pronto me harían llegar el libro en el que el mismo ser recogía.
Y así sucedió el pasado miércoles.

Reconozco que encontrarme entre los 22 finalistas de  los cerca de 550 relatos participantes provenientes de todo el mundo, y de los que aproximadamente la mitad provenían de Sudamérica, ha sido para mí toda una satisfacción no esperada. Primero, por el alto grado de competencia que dicha circunstancia supone. Segundo, por la seriedad que impone a tal concurso el hecho de que se convoce desde una Fundación tan comprometida y con tan larga trayectoria en este campo como es la Fundación Luz Casanova.Y tercero, porque con ello veo de alguna forma recompensada mi larga implicación con el tema de la violencia de género y sus consecuencias, tema sobre el que llevo muchos años reflexionando, escribiendo y trabajando con diversos sectores educativos y sociales para sensibilizar y concienciar de los terribles efectos que produce en toda la sociedad y no solamente en quienes viven estas situaciones.

Tomo prestadas unas palabras de Carmen Sarmiento (periodista especializada en el tema y autora del prólogo del libro para recordar que  "A pesar de las cifras abrumadoras sobre la violencia contra la mujer [...] cada vez somos más las que nos unimos para decir con fuerza en un solo y alto grito: Ni una mujer menos. Nos queremos vivas." En esa lucha incruenta también son cada vez más los hombres que se nos suman, porque ésta es una lucha que ha de realizarse entre todos.

Y en este camino todo suma, también iniciativas como la de la Fundación Luz Casanova que, a juzgar por la respuesta obtenida  ha despertado gran interés tanto dentro como fuera de España, porque es esta una lacra extendida por todo el orbe. Esta entidad sin ánimo de lucro trabaja desde hace muchos años por el desarrollo social de personas en situación de desprotección y exclusión, poniendo uno de sus focos en el colectivo formado por mujeres y menores víctimas de violencia de género.

Los textos que componen la publicación que recogen los relatos premiados y finalistas presentados a esta primera convocatoria internacional, son relatos cortos que "recogen el infierno que viven muchas mujeres, los usos y costumbres que perpetúan la discriminación por cuestión de género, el silencio cómplice del entorno o cómo los hijos se convierten también en «víctimas colaterales». Pero las lágrimas derramadas por estas situaciones, lo son también de esperanza confiada en la capacidad organizativa, la fuerza y la resiliencia de las mujeres para romper los círculos de la violencia". De ahí su título Lágrimas de esperanza, un libro coral que ha visto la luz gracias al empeño y la colaboración de la Editorial San Pablo.

Para mí es todo un honor formar parte de esta antología que espero contribuya a que cada uno de nosotros, cada una de nosotras, ponga de su parte aunque solo sea un mínimo grano de arena en el largo y complejo camino de sensibilización y trabajo para erradicar del mundo (comenzando por nuestro entorno más próximo) esta terrible lacra social.

Por si os apetece leerlo, aquí dejo mi texto. Y es que es hora de que dejemos de mirar hacia otro lado.


PECADO DE OMISIÓN

Cae la tarde cuando regresa a su casa del trabajo. En su calle la espera un revuelo de ambulancias, policía, cámaras de televisión, vecinos curiosos...  A pocos metros de su portal, entre el bullicio del gentío, acierta a vislumbrar un bulto cubierto con una fina manta plateada, de esas que usan los servicios de emergencias cuando acuden a un accidente. Solo que esta vez no ha sido tal. Lo ha sabido en cuanto vio a la policía tratando de librarse de las cámaras y fotógrafos de prensa, y a éstos abordando sin piedad a cuanta persona del vecindario se ponía a su alcance.

Se detiene  a una cierta distancia, al otro lado de la calle, poniendo atención a cuanto se dice con el fin de averiguar  lo que ha ocurrido exactamente. Aunque el acoso impenitente de la prensa se lo hace suponer. Aguza el oído mientras los comentarios se suceden entre el rumor del gentío, afianzando su sospecha

-         Era una pareja de lo más normal ¡Parecían tan enamorados…| Siempre la llevaba cariñosamente cogida por los hombros.

-         Nunca la dejaba sola ¡Se les veía muy bien avenidos…!

-         A veces se les oía discutir. Pero ¡cómo todo el mundo! ¡Normal entre parejas!.

Por si los comentarios no fueran suficientes un golpe de viento arrastra consigo la manta dejando al descubierto, hasta que el gesto rápido de un agente de policía la restituye a su lugar, el cuerpo inerte de la víctima.

Es ella, está segura, la joven vecina que alguna vez se cruzó saliendo de su casa, siempre acompañada, oculta tras esas grandes gafas de sol que tantas veces estaban de más.  Muy maquillada en  contraste con la ropa discreta que vestía. Abandonaba el portal cogida de los hombros por su acompañante, un hombre también joven, atractivo y con don de gentes. Elegante. Parecía empequeñecerse a su lado para pasar inadvertida, ocultando su mirada. Con un gesto siempre triste, le pareció más de una vez al cruzárselos.  Hubo veces en que se preguntó si serían ellos los protagonistas de las broncas que en ocasiones escuchaba al otro lado de la pared de su dormitorio, protegida por el anonimato de la gran ciudad, a pesar de la proximidad de los portales y de esas finas paredes incapaces de guardar del todo tu intimidad, de aislarte de lo que ocurre en la vivienda de al lado. A menudo era muda e invisible testigo de lo que parecían ser arrebatos de celos incontrolados. Ante su repetición más de una vez pensó en llamar  al 016. Pero no llegó a hacerlo nunca.  Oía sus voces, las de él, mientras de ella solo le llegaban oscuros sollozos. Los insultos se alternaban con el choque de objetos diversos  haciéndose añicos contra el suelo. A veces también golpes contra las paredes y de cuando en cuando un sonido sordo, como  un cuerpo cayendo a peso muerto. Y después un más que brusco portazo que hacía retumbar esa fina pared que compartían.

En esos momentos solía tener la tentación de pegarse a la pared y escuchar lo que ocurría  en aquel piso ajeno, tan próximo y lejano a la vez, que marcaba una insalvable distancia con aquella mujer desconocida que sufría al otro lado. Contradictoriamente, la tranquilizaba oír como se deshacía en llanto  hasta quedar exhausta, pues le provocaba la certeza de que, al menos momentáneamente, el suplicio había terminado. En alguna ocasión estuvo tentada de golpear con suavidad la pared, de susurrarle que estaba allí, de hacerle saber que lo había escuchado todo para que sintiera que no estaba sola. Pero le pesaba la estricta educación recibida, esa que imponía un férreo respeto hacia los problemas ajenos. “Nunca te metas en peleas de parejas”, le parecía estar escuchando a su madre. “Lo que ocurre tras la puerta de cada hogar no es cosa tuya”. Y recuerda entonces a la familia que vivía en su mismo portal cuando era niña. El marido que noche  tras noche llegaba borracho y propinaba infames palizas a su esposa, y una retahíla de hijos que aprendieron a esconderse temerosos de los golpes de su padre. Sabía que no eran los únicos. Había más. Pero  sus padres nunca osaron mediar en aquellas nefastas circunstancias. En su defensa se podría argumentar que aquellos eran otros tiempos. Pero ahora a ella, en sus actuales circunstancias,  a menudo le invadía una sensación de remordimiento por no hacer nada. Y hoy, frente a aquel cuerpo derrumbado en el suelo, ese remordimiento fue aún mayor.

Al día siguiente acudió a su trabajo, como siempre. Sus preocupaciones le dejaron en su memoria apenas una nebulosa de lo acontecido el día anterior. Y así durante los días y semanas que continuaron a aquel nefasto día. Hasta que otro suceso lo alteró todo, de nuevo. Hoy percibe algo diferente en el ambiente.  Le toca guardia en el recreo de su centro y al salir al patio ve a un grupo de niños y niñas arremolinados bajo el árbol. Entre sus ramas, abrazado a ellas fuertemente,  un pequeño de ojos  tristes llora desconsoladamente.  Se acerca a calmarle. Murmura continuamente entre sollozos: - ¡Quiero que vuelva mi mamá!

Cuando consigue romper su abrazo y  sujetarlo entre sus brazos lo lleva de vuelta a la clase del pequeño, consciente de que solo su maestra podrá calmarlo definitivamente.

Al finalizar la jornada vuelve a interesarse por el niño y su compañera la pone al tanto de su historia.  Hace  unos días que sufrió una gran desgracia. Su madre cayó por la ventana ante sus ojos. Dicen que fue su padre quien provocó aquella caída. Tenía que conocerlos, vivían en el portal al lado de su casa. Desde entonces sufre ataques de ansiedad y no puede concentrarse en las tareas.

Un escalofrío recorre su cuerpo.  Nunca imaginó que hubiera un niño tras aquella pared  anónima.  Y entonces se preguntó de nuevo que hubiera sucedido si alguna vez hubiera realizado esa llamada y no hubiera cometido ese pecado de omisión que ya nunca podrá perdonarse.

domingo, 22 de enero de 2017

"El viejo tejo", mi contribución a CUENTOS AL ALUD DEL ALUMBRE.

Ilustración de Nuria Cadierno que sugiere el relato.
Hace unas semanas el diario digital Astorga Redacción comenzó,  en su sección cultural, con una serie de colaboraciones narrativas en torno a dibujos realizados por la artista de la zona Nuria Cadierno. La sección, titulada en esta ocasión CUENTOS AL ALUD DEL ALUMBRE, daba la réplica a una anterior, realizada en fechas veraniegas en las que eran los narradores y narradoras quienes escribían y Nuria la que interpretaba el relato escrito, en aquella ocasión bajo el epigrafe RELATOS DE  LA FRESQUERA. En ambas ocasiones he tenido la ocasión de participar con sendas narraciones, al lado de un montón de compañeros y compañeras junto a quienes he disfrutado escribiendo. 

"El viejo tejo" es mi contribución de este domingo a  esos Cuentos al alud del alumbre, cuyo enlace os  dejo pro si queréis leerlo. 
La otra parte del juego literario, la inicial, bajo el título de "Entre cielo y tierra", también os la dejo aquí por si alguien se lo perdió en su momento. 

Felices días de relatos.

lunes, 24 de octubre de 2016

DÍAS IMPARES visita este miércoles un nuevo encuentro de LETRAS EN LA BUHARDILLA.


A punto de comenzar nuevas aventuras literarias, Días impares continúa su andadura por distintos puntos de la geografía española, con nuevas propuestas de las que muy pronto os iré informando. 
La primera cita tendrá lugar este próximo miércoles 26 de octubre, dentro de la programación que las Biblotecas Municipales han preparado con motivo de la celebración del Día de las Bibliotecas, que se celebra en toda España hoy lunes, 24 de octubre. 
Dentro de dicho programa tendré el honor de comenzar un nuevo ciclo de esos "encuentros con autores" que, bajo el sugerente título de "Letras en la buhardilla" se van programando desde las Bibliotecas Municipales de León,  mes a mes, acercándonos la presencia y la obra de escritores y escritoras de toda la geografía nacional, en un espacio tan especial como es la Biblioteca Padre Isla, situada en la última planta del chalet sito en la Avda. Padre Isla 119. Y quiero aprovechar para darle las gracias a sus organizadores por la confianza depositada en mí para esta propuesta.
Y es que la Biblioteca Padre Isla en concreto y las bibliotecas municipales en general, son para mí lugares muy emblemáticos en mi actividad literaria. En ellas he participado en numerosos filandones que compartí con otros escritores y escritoras de la provincia, en lecturas del Día de la Poesía compartidas con alumnado de los centros escolares de León, y tuve el honor de que me hicieran en su momento una de mis  primeras entrevistas sobre mi faceta literaria, todo ello antes de que compromisos y obligaciones me separaran temporalmente de este mundo de la escritura que siempre ha sido mi pasión y que ahora retomo con fuerza renovada.

Red de Bibliotecas Municipales. ENTREVISTA A MERCEDES G. ROJO

Por todo ello es para mí una enorme satisfacción retomar mi relación con estos espacios que luchan día a día por seguir manteniendo viva la pasión por la lectura, por los libros y por todo lo que a ellos rodea, entrando en ellos  por una puerta tan especial como son los "Encuentros con autores", que fundamentalmente debemos al esfuerzo de Mª Dolores Martínez Lombo (coordinadora de las Bibliotecas Municipales) y a Rafa Saravia. En la propuesta de este miércoles os hablaremos sobre Días impares, de algunas de las novedades previstas en torno al mismo, habrá una selección de lecturas de algunos de sus textos y se dará rienda suelta a un coloquio con el público si así lo consideráis oportuno. A estas alturas del año seguro que muchos/muchas ya lo habéis leído, así que vuestras aportaciones serán bienvenidas. Y para quienes no lo hayáis hecho, tal vez se os despierte el gusanillo. Nuestra principal pretensión, que el libro siga vivo y creciendo. 

Y ya para despedirme, y puesto que de buhardillas hablamos, y a bibliotecas y libros nos referimos, permitidme que comparta aquí este microrrelato que aparece en una antología dedicada al mundo de los libros. Quienes conozcan mi obra, sabrán que desvanes y libros son temas recurrentes en mi literatura. No puedo evitarlo.

LIBROS EN EL DESVÁN 

Se refugió una vez más en el desván que aprendió a compartir con su abuelo. Solo allí se sentía a salvo de los problemas que se empeñaban en acuciarla. Se sentó en su rincón favorito y se rodeó de los libros de su niñez, leyéndolos de nuevo, uno tras otro, mientras acariciaba sus páginas con olor a infancia. Hasta quedarse dormida sobre ellos. 
Cuando despertó su cuerpo había penetrado en laspáginas y su mente no recordaba ya quien era.

sábado, 15 de octubre de 2016

QUIÉN PUEDE LEER LA LEYENDA DEL GATO MARAGATO

Mi historia es una de esas historias que se podían escuchar en las noches de filandones, veladas o calechos, pero también de las que los abuelos podían contar a los más pequeños bajo la tenue luz de las estrellas de una noche de verano. Grandes y chicos han escuchado ya mis aventuras a lo largo de las tierras maragatas. A mí me gusta pensar que  no tiene edad  y que cualquiera puede leerla, bien para sí mismo, bien para compartirla con los demás. Hasta ahora así ha sido. Y en estos momentos en que ha sido encerrada en este fantástico libro espero poder llegar a muchos más rincones. Además, los dibujos con los que Eva ha dado vida a mi historia también son para disfrutar con ellos independientemente de los años que se tenga. 
Bueno y en las sugerencias finales por si queréis averiguar más cosas en relación con distintos aspectos de la misma, también podéis encontrar propuestas para disfrutar, independientemente de la edad que tengáis.
Mi historia es una historia para que chicos y grandes la disfruten. En soledad o en compañía. En una tarde de asueto, en la familia o en la escuela.Una historia para todos 

¡PRONTO PODRÉIS COMPROBARLO POR VOSOTROS MISMOS.!

martes, 6 de septiembre de 2016

La exposición fotográfica "Minería: pasado y ¿futuro?, de Julio A. G. Moro, en León. Arropada por textos de una diversidad de autores de la provincia entre los que me encuentro.

Hace poco más de un año Veguellina de Órbigo acogía  una magnífica exposición fotográfica de Julio A. G. Moro, en torno al pasado de la minería. Fue a finales de mayo, y a partir de ahí continuaría periplo por varios puntos de la provincia. Las fotografías están hechas en  uno de los enclaves más conocidos de nuestra cuenca minera y nos dan una visión desoladora de nuestro pasado, a la vez que parecen empujarnos hacia un futuro en el que esos vestigios de la historia se conviertan en un elemento de futuro. 
Yo no conocía personalmente al autor aunque, a partir de una amiga común, tuve la suerte de que contara conmigo para ponerle palabras, concretamente una historia, a una de las fotografías que iban a participar en la muestra, pero finalmente me encantó hablar con él y conocer las inquietudes que por esta tierra le mueven. 
Confieso que la elección de la imagen no fue fácil pues, dentro de su dureza, todas cuentan ¡tantas cosas! Finalmente me decidí por una de ellas que me inspiró el relato que titulé "Pasado en ruinas". Es increíble la cantidad de sentimientos, de emociones, de creación que una buena imagen como las de Julio son capaces de inspirarnos. Tuve la suerte de compartir textos con algunos amigos y amigas como Manuela Bodas, Rafa Saravia, Manuel Cuenya o Antonio Merayo. En aquel momento había otros más que no conocía personalmente, aunque el círculo se ha ido haciendo cada vez más grande. 
Y aunque las fotografías de Julio A. G. Moro hablan por sí mismas y no necesitan de más afeites para provocarnos por dentro, reconozco que la aportación literaria  le proporcionó a la exposición de Julio una dimensión totalmente diferente. 
AHORA tenemos la suerte de poder disfrutarla en León, sin necesidad de salir de la ciudad, gracias a la iniciativa de Fran Kanya, así que no tenéis disculpa alguna para no acercaros. De momento os esperamos este jueves  día 8 en que se celebrará la inauguración oficial, a las 20'30 horas. Allí estará Julio A. G. Moro, el único responsable imprescindible de este proyecto, Fran Kanya que le ha abierto sus puertas para que podamos tenerla un poco más cerca y algunos/as de los/las autores/as que hemos colaborado y que leeremos allí nuestros textos. 
Mientras tanto os dejo un fragmento del mío para abrir boca. 

PASADO EN RUINAS.


Era apenas un niño cuando abandonó aquel complejo en el que su madre le trajo a la vida. Una vida dura que su padre se ganaba a golpe de pico de minero.

Antonio tenía un buen sueldo. No eran pues de los que peor estaban, ya que, además del jornal, la empresa le facilitaba una casa digna en la que vivir. Sin lujos, pero digna al fin y al cabo. Claro que nada podía compensar la dureza del trabajo que quizá era el culpable del rudo carácter del padre.

Lo recuerda sentado en aquel viejo sillón de orejas, derrumbado ante el mundo con su camisa negra y una actitud machista y bronca con su madre. A ella la recuerda con un aspecto servil, incapaz de levantar orgullosa la mirada frente a él ...

sábado, 3 de septiembre de 2016

"Habelas, hailas". Mi aportación personal a la antología "Historias para hacer historias", de "Cuento cuentos contigo". .

Entre crónica y crónica de "Días impares" justo es hacer referencia a esos otros pasitos literarios que van completando este año tan rico y a la vez enriquecedor, literariamente hablando. Así, en el mes de junio, concretamente el viernes 17,  llegó una publicación coral con la que se celebraba un año de intensa actividad narrativa, la de Cuento cuentos contigo, evento narrativo, dirigido por la mano de Flor Méndez Villagrá. 
En dicha publicación hasta una treintena de autores/as, dos de ellos muy especiales por ser incipientes narradores en edad infantil, compartimos relatos para celebrar un año de vida en constante crecimiento, tanto del encuentro en sí mismo como de su sección "Poniendo historias", a la que pertenecen algunos de los relatos seleccionados, aunque no sea mi caso.
Tal circunstancia se hizo realidad gracias a la colaboración de la editorial PiEdiciones, que materializó la antología en un interesante libro que esperemos sea el primero de otros muchos en los que la familia de "Cuentos cuentos contigo"  pueda poner de manifiesto sus inquietudes narrativas.
Pero, partiendo la idea de la cabecita imparable de nuestra querida Flor, el libro no podía quedarse en una antología más. Y siguiendo la estela que va imprimiendo a cada uno de los encuentros que se celebran (ahora en el café Varsovia), todos los segundos viernes de mes, el libro tenía que contar también su propia historia. Y así  se le ocurrió la idea de convertirlo en un libro solidario que contribuya a crear historias nuevas, la de los jóvenes en riesgo de exclusión social que forman parte del proyecto ESPACIO MESTIZO, algunos de los cuales ya nos han acompañado con sus historias narradas en forma de RAP en los encuentros de viernes. Un proyecto que busca que estos jóvenes tengan una puerta abierta a su integración en los diversos ámbitos sociales a través de diferentes actividades y expresiones artísticas.
Este libro es, también, una pequeña aportación económica para que este proyecto siga adelante con su objetivo.

Para mí ha sido una satisfacción tener la suerte de  formar parte de esta antología narrativa. Y para celebrarlo os dejo un fragmento de mi relato, que comparte publicación con otros,29 autores y autoras más. Si queréis leerlo al completo y conocer los del resto de compañeros/as en esta aventura, tendréis que haceros con el libro. ¿Qué dónde? En el facebook de "Cuento cuentos contigo" tenéis toda la información de primera mano.

Fragmentos de "HABELAS, HAILAS", de Mercedes G. Rojo

 "... la noche se poblaba también de sombras misteriosas entrelazadas con los desnudos árboles que - ya sin hojas - parecían descarnados esqueletos apenas iluminados por una pálida luz de luna o el lejano reflejo de las estrellas. Sus ojos, los de Juan Antonio - digo-, estaban acostumbrados a moverse en la oscuridad, como los de un gato..."
 
"...allí se la encontró, su figura iluminada por la luz temblorosa del candil, trazando cruces en puertas y ventanas, atando flecos rojos a las cabezas del ganado y enterrando por doquier dientes de ajo. Maruxuiña era gallega y, aunque llevaba ya muchos años en casa de la abuela, seguía con sus creencias en torno a meigas y conxuros que formaban parte de ella tanto como el recuerdo de su tierra..."

viernes, 2 de septiembre de 2016

"Entre cielo y tierra", el relato realizado para la "Mujer triángulo" de Charo Acera, publicado en Astorga Redacción este verano. Y otros trabajos literarios en distintos medios.

Ilustración de N. Cadierno para el relato
Este relato de mi autoría  ha sido la quinta entrega de la sección literaria que el diario digital Astorga Redacción  ha pensado para los fines de semana veraniegos bajo el genérico título de "Relatos de  la fresquera". Los responsables de la sección lo definieron como "una historia de superación de una mujer por Mercedes G. Rojo". Es una forma de interpretar la historia. Y es que, como vengo diciendo a menudo en los encuentros mantenidos en torno a "Días impares" muchas veces las historias encuentran más significados que aquel con que inicialmente ha sido escrito. Y esto suele suceder cuando quien lo lee hace suya la historia.  
La escultura de Charo Acera
Aunque voy a confesaros algo. el día que Charo Acera, encargada de leer las historias sobre su escultura que llegaban a sus manos, se enfrentó a la mía rápidamente adivinó quien estaba detrás de su autoría a pesar
del anonimato con que le llegaban. Y puedo asegurar que fue cierto porque me lo confesó antes de hacer pública su elección. ¿Qué por qué lo supo? Habrá que preguntárselo a ella misma.
Para esta ocasión desde Astorga Redacción se ha pensado en la artista astorgana Nuria Cadierno para ilustrar, con esa visión tan personal que ella tiene, todos los relatos de esta sección, también el mío. Gracias Nuria. 
Y por supuesto a Bruno Marcos y Eloy Rubio que han estado detrás de la selección de escritores y escritoras que hemos participado en esta sección. 
Y ahora os dejo aquí el enlace para quienes no lo habéis leído aún, por si os apetece hacerlo.   



POR OTRO LADO, estos últimos meses han sido muy prolijos en creación literaria para mí y, aparte del recorrido con " Días Impares" y esos escarceos que ya he ido comentando, varios de mis microrrelatos y algunos poemas están viendo la luz en diferentes publicaciones antológicas que ya están en el mercado. Aquí os dejo nuevos textos (en esta ocasión va de poesía) que aparecen en sendas publicaciones nuevas,  por si os apetece leerlos. 
 
PRESENCIA LUNAR



Sentiré tu presencia en el silencio del ocaso

que acaricia las agujas de los pinos,

cuando el último rayo del sol tiembla sobre el agua,

cuando el último canto de los pájaros

se pierde en el silencio de la noche,

cuando tiemblan las estrellas

entre los brazos quejumbrosos de la luna.

Sentiré tu presencia en cada hora, a cada paso...

Cuando el sol me acaricie o me contemple la luna…

… sentiré tu presencia.



CUANDO LAS HORAS DUERMEN


Cuando las horas duermen, te busco anhelante.

Cuando el viento gime llorando en el silencio

y tiembla lejana la estrella de la noche.

Cuando las horas duermen...

te busco anhelante en medio del miedo,
entre los sueños...

Cuando las horas duermen invadidas por la luna,

quietas y mudas en su sopor lejano...

Cuando las horas duermen...