viernes, 30 de diciembre de 2016

JÓVENES ESCRITORAS SELECCIONADAS POR SUS MICRORRELATOS para la publicación PORCIONES DEL ALMA




Hace algo menos de un mes compartía con todos vosotros, con todas vosotras, los relatos de dos jovencitas que, compitiendo con un importantísimo número de escritores/as en edad adulta, de uno y otro lado del charco, habían conseguido ser seleccionados para su publicación. También os decía que no eran los primeros. Quiero compartir ahora éstos que sí los son. No pueden prodigarse tanto como les gustaría en la escritura. Los estudios les ocupan mucho tiempo. Pero ahí van, trabajando poco a poco, entre deberes escolares, lecturas y otras ocupaciones propias de su edad.
Junto a los de ellas, incluyo el mío, aunque evidentemente yo no soy tan joven. Ninguna de las tres vio el trabajo de las otras hasta que todos estuvieron enviados.
 Es mi pequeño regalo de Navidad. ¡Qué los disfrutéis!

SACRIFICIO DE AMOR. Por Olivia Botas (15 años)
 
El sonido ensordecedor de un disparo atormenta mis oídos. Su cuerpo interpuesto delante del mío cae inerte. Rápidamente mis manos lo sujetan para evitar que caiga al suelo. Su mirada perdida, la herida que sangra en su pecho y un silencio que lo invade todo hacen que lo único que pueda escuchar sea mi corazón rompiéndose dentro de mí, al compás del segundo disparo que marca el ritmo de mi muerte, la buscada por quien quiso interponerse en nuestro amor.


SUEÑO. Por Mónica de la Cuesta (14 años)

Abro los ojos sintiendo un cosquilleo sobre mi mejilla, suave y delicado como el latido de una mariposa. El aroma a tierra mojada de esas tardes de primavera en las que el espacio entre mis dedos se completa con los suyos inunda mi nariz. Sin embargo una sensación de vacío invade mi pecho. Cierro los ojos y noto la caricia de sus labios en mi frente. Veo su mirada, esos ojos verdes que aparecen en todos mis recuerdos. Entonces me doy cuenta de que sigo soñando.


ROSAS EN LA FUENTE. Por Mercedes G. Rojo

Cada día ella acudía a aquella fuente antigua y se sentaba con su cuaderno sobre las piernas, escribiendo en él hasta que el sol desaparecía por el horizonte. Cada día él la contemplaba desde lejos añorando los besos y caricias de su juventud. Cuando ella comenzó a encontrar en aquel sitio aquellas rosas rojas que tanto le gustaban, supo que pronto se reencontrarían de nuevo. Y con una sonrisa sustituyó cada día la flor por uno de sus versos. Hasta que llegó el momento.

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