domingo, 28 de diciembre de 2014

"HABELAS, HAYLAS", UN RELATO CON ALIENTO DE NIEVE COMO APORTACIÓN A ESTE FILANDÓN DE INVIERNO TRECHURANO

Y como invitación expresa a quienes me llevan meses insistiendo en que me prodigo poco en la escritura creativa y en los momentos para compartirla, anunciarles que rompo mi silencio. Y lo haré en un lugar en el que hasta ahora no he participado a pesar de mi asiduidad en asistir a sus propuestas. Será en Castrillo de los Polvazares, el próximo día 3, en una cita en la que sin duda estaremos entre amigos. Un relato con personajes maragatos y ambientado en el propio pueblo.
Mi participación en el Filandón de invierno será con un relato "Habelas, haylas". ¿Alguien sospecha ya cuál puede ser el tema de fondo? Pero no voy a contar nada más aunque habrá quien me lo haya escuchado ya. Eso sí, en esta ocasión habrá novedades porque un amigo, Manuel Bonilla, me ha prometido "efectos especiales".


Si os animáis, allí os esperamos. Participarán un montón de amigos y...

CARTA DE DULCINEA A DON QUIJOTE. Una incursión en el género epistolar que obtuvo sus resultados.

2009
Continuando con mis recuperaciones, dejo ahora un escrito en forma epistolar con el que participé en el 2009 en un Certamen en Álcazar de San Juan. Quedé finalista en el concurso, aunque luego supe por un miembro del jurado que la discusión estuvo muy reñida. No importan los resultados. Solo sé que fue otro reto superado pues nunca había escrito siguiendo tal fórmula. Enfrentarme así mismo con dos de los personajes más clásicos y emblemáticos de nuestra literatura era un reto más, pero eso sí -ya me conocéis - tenía que darle un halo de actualidad y aquí están los resultados. Recoger el premio y la publicación fue la disculpa para darme un paseo por los molinos contra los que luchó Don Quijote. Aunque ya sabéis, hay teorías que dicen que - en realidad - el viaje del ingenioso hidalgo transcurrió más bien por tierras leonesas y sanabresas.



 
CARTA DE DULCINEA A DON QUIJOTE.

            Mi buen señor Don Quijote:
            No sé muy bien como comenzar esta carta que dirijo a usted sin ánimo de hacerle daño ni ofenderle, pero mi condición de mujer segura de mí misma e independiente me obliga a no alimentarle falsas esperanzas sobre la relación que usted cree que nos une.
            Sé que con los tiempos que corren, cualquier otra mujer en mi lugar estaría orgullosa de sentir sobre ella la mirada de un caballero tan delicado y fervoroso como usted. Pero yo no soy de esa condición. Aunque vaya contracorriente de los tiempos, necesito aire para mí, necesito sentir la misma libertad de que gozan los hombres, ir y venir sin tener que dar explicaciones a nadie y, por supuesto, no sentir sobre mí la enorme losa de la profunda adoración masculina que podría acabar por convertirme en esclava de esa falsa imagen creada por unos sentimientos alimentados por la fantasía, que no por la realidad.
            Yo no deseo ser la prenda de su amor, igual que no deseo recibir sus atenciones y desvelos. No porque no lo merezca, sino porque usted no merece que yo aliente una relación que nunca podrá llegar a buen puerto. Son muchos los años que nos separan, pero además están nuestras ideas y mis esperanzas. Yo no he nacido para convertirme en la dama “de” nadie, para esperar que alguien se fije en mí y me elija como señora de sus sueños y sus anhelos. Quiero ser una mujer libre, independiente, con la libertad de ir y venir sin ser criticada, de hacer todo aquello que deseo aunque ello se considere coto privado de los hombres, tener la posibilidad de enamorarme de quien yo quiera, de luchar por su amor en igualdad de condiciones y de tener la posibilidad de dejarlo – si así me lo dicta el corazón – sin que se me critique por ello de hueca y casquivana. Sé que son vanas consideraciones en un tiempo que sigue creyendo que las mujeres estamos hechas para vivir bajo la estela de los hombres. Pero también sé que si no lucho por mis aspiraciones seré por siempre una mujer infeliz que cubrirá de gris tristeza todo aquello que se cruce en mi camino.
            No sé cómo ha llegado usted a fijarse en mi persona. Pero puedo asegurarle que no soy ni de lejos tal como me imagina en sus sueños. No sé si mejor o peor, pero sí distinta. Si hiciese caso a las personas que me rodean esta situación no habría de importarme, y podría dejarme llevar y aceptar ser el objeto de sus adoraciones. Pero eso no sería justo ni para usted ni para mí. Para usted porque estaría alimentando una mentira que no merece, estaría alentando unos sentimientos basados en una errónea percepción de la realidad que le harían seguir creyendo en mí como en la dama por la que ha de seguir enfrentándose a cuántos peligros se pongan en su camino o en el mío. ¿Y qué pasaría si algún día descubriese que yo no soy esa mujer que ha ido creando en su mente? ¿Tendría que cargar yo con el remordimiento de alimentar un sueño que tal vez le haya llevado a poner su vida en un peligro inminente? No, usted no merece que yo anime sus fantasías, porque no estoy dispuesta a dejarme adorar por nadie.

            Señor don Quijote, no quisiera ser demasiado cruel, pero para ser congruente conmigo misma no puedo permitir que esta “no relación” avance por un camino por el que un día se haga difícil retroceder. Prefiero ser sincera con su persona ahora que aún no hay nada real entre nosotros, ahora que aún es tiempo de que busque a otra mujer que pueda o quiera aceptar ser la “dama” de sus sueños, a esperar a que llegue un día en que descubra por sí mismo que no soy la que usted había soñado, que me vea tal vez en brazos de otro hombre y llegue a equivocadas conclusiones que, según es su carácter, deriven  en desgracias para todos.
            No, no quiero ser su dama, no puedo ser su dama. Soy incapaz de vivir la vida que otros puedan soñar para mí. Necesito sentirme libre para vivir mi propia vida. Tal vez una  que no me permita tantas glorias y tantas ventajas como si le aceptase como mi caballero andante. Pero mi propia vida al fin y al cabo. Si algún día acepto el tributo de algún hombre, desearía que éste fuese aquel en quien mis ojos y mi corazón también se han fijado, que me viera como una mujer de carne y hueso, con sus defectos y virtudes, con sus alegrías y sus tristezas, una mujer que tiene derecho a disfrutar de las cosas que la vida les ofrece en la misma medida que él lo tiene, una mujer que está dispuesta a compartir  su vida, siempre y cuando sea en igualdad de condiciones.
            Sé que esto no es lo que se espera de una mujer de mis tiempos. Pero ¡qué le vamos a hacer! Yo soy así. Quizás mis palabras le escandalicen y piense que estoy loca. Pero puedo asegurarle que no es tal la cosa, simplemente es lo que siento y no me encuentro con capacidad ni con derecho a esconderlo, porque espero y deseo de todo corazón que llegue un tiempo en que todas las mujeres (o al menos la gran mayoría de ellas) piensen como yo, y puedan hacerlo y expresarlo sin temor a ser tachadas de locas, de inconscientes, de casquivanas, o incluso de alguna cosa peor.
            Estimado señor don Quijote, ya sólo me queda despedirme de usted esperando  que pueda encontrar la dama que su persona se merece.  Pero yo le aconsejaría que no la adorara como se adora a una diosa, sino que la baje del pedestal en que a mí me tiene elevada en este momento y que comparta con ella realidades y esperanzas, que se deje acariciar con la mirada enamorada de sus ojos y se permita escuchar sus palabras. Porque las mujeres también sienten, padecen y hablan, como seres que son de carne y hueso.

            Que tenga usted suerte y que el amor verdadero enderece sus pasos por el camino de la felicidad.
                                                                       Atentamente,
                                                           Aldonza Lorenzo
                                   (Dulcinea del Toboso en sus sueños)

EL COLUMPIO DE LA ENCINA. Un nuevo poema infantil mío publicado junto al artículo RELATOS Y POEMAS PARA CURAR EL ALMA, en el núm. 6 de la Revista CHARÍN de LIJ.


Después de la primera publicación de uno de mis poemas infantiles, pudiera decirse que estoy de enhorabuena porque otro de ellos, el segundo, ha visto la luz, esta vez en la Revista Charín de Literatura Infantil y Juvenil. Para mí es más emocionante si cabe puesto que este es el género que menos practico. Solo de vez en cuando me he animado a escribir algunos poemas para gente menuda, habitualmente pensando en mi hija. 
El columpio de la encina rememora las horas y horas que yo pasé meciéndome en el balancín que mi padre improvisó para nosotras. Ya no era tan pequeña, pero me gustaba sentarme en él  mientras contemplaba las nubes pasando sobre mí e imaginaba personajes que veía dibujarse en las mismas.
Para mí ha sido emocionante verlo publicado en este nuevo número de una revista que ya es un referente en muchos lugares, ilustrado nuevamente por Fernando Noriega.

La ilustración de Fernando Noriega

































Imagen que acompaña al artículo en la revista.
En esta ocasión, mi participación en la revista ha sido doble, pues su directora Mª del Camino Ochoa, buena conocedora de la relación que en etapas anteriores de mi vida profesional me he unido a la literatura infantil desde la Educación,  ha confiado en mí para realizar un artículo sobre la importancia de esta. El resultado fue el artículo titulado "Relatos y poemas para forjar una vida", cuyo texto dejo aquí para quien quiera animarse a leerlo. Es una reflexión personal sobre lo que yo considero que aportan tanto los relatos como la poesía al crecimiento de las personas. Espero que os guste si os animáis a leerlo.

FELICITACIÓN DESDE LA BLANCA Y "CÁLIDA" NIEVE.

Se acerca el final de un nuevo año y, hoy, he decidido darle un repaso a mi blog personal, este que últimamente tengo tan olvidado porque me absorven otros aspectos más públicos que personales. Curiosamente, me ha sorprendido ver el gran número de visitas que he tenido, especialmente en algunas de las entradas más literarias. Así que agradezco el aliento que eso significa para seguir haciendo mis "pinitos" en el mundo de la literatura. 
Con todo ello y algunas novedades que me han venido sucediendo en los últimos meses, voy a tratar de poner al día algunas cosillas. Especialmente para quienes siempre estáis riñendo conmigo porque me decís que escribo poco. No es verdad. Escribo mucho, aunque no necesariamente lo que querría para satisfacerme literariamente. Pero de vez en cuando, lo que va sucediendo en el camino me ayuda a no desfallecer en el empeño. 

Se aproxima un nuevo año. Puedo aseguraros que tengo en mi mente y en mi corazón nuevos proyectos, proyectos que espero compartir pronto con quien día a día me seguís demostrando vuestro apoyo, vuestro cariño y vuestra amistad.

Como anticipo de todo ello vaya esta felicitación que surge desde lo más blanco de la nieve y desde el calor de mi corazón. 




El recorrido romántico sobre Guzmán el Bueno, rescata sus textos por la vía digital.

Parecía que no iba a llegar nunca, pero al final lo ha hecho. Aunque no exactamente tal y como hubiéramos deseado. 
Como el 2009 llegó ya con las vacas flacas, la publicación en papel que siempre acompañaba a los Recorridos románticos de León, para rescatar para el futuro los textos que se leían durante los mismos, ya se quedó por el camino. 
Pensamos que se perderían definitivamente, pero el empeño de algunas de las personas que han estado detrás de ello, sin desfallecer ante las dificultades,  han conseguido que finalmente vean la luz (junto con otras ediciones de dicha actividad literaria) aunque solo  sea en versión digital. 

En aquel momento, Sarita Valladares me invitó a participar en la edición nº 39 del recorrido, dedicada a recordar el 700 aniversario de la muerte de un personaje histórico muy ligado a León, Guzmán el Bueno. Aunque ya pudisteis leer el texto en su momento, a través de este blog Guzmán el bueno, entre la realidad y la leyenda, os dejo ahora el enlace al conjunto de los textos, en un recorrido en el que encontraréis otros nombres conocidos a través de las actividades en Astorga como Charo Acera o Rafa Saravia. 


El resto de textos relacionados con los recorridos románticos de otros años, podréis también leerlos en  la pág.