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martes, 18 de agosto de 2015

FEDERICO GARCÍA LORCA. 79 AÑOS DE AUSENCIA.

En la madrugada de hoy se cumplirán 79 años del asesinato de Federico García Lorca, uno de los poetas más insignes de nuestra literatura y de la literatura universal, acusado por las fuerzas fascistas del bando sublevado en España de ser homosexual y de colaborar con los rusos.
Con dicho asesinato, cometido con total impunidad en un camino de Víznar a Alfacar (Granada), se cortó de cuajo una brillante y prometedora carrera que seguro que nos hubiera aportado muchas más obras de las que nos dejó.

Personalmente, descubrí la obra de Federico García Lorca en profundidad, cuando cursaba mis estudios de COU en el Instituto de Astorga, más por iniciativa propia que por la voluntad del profesorado de Literatura. Especialmente su teatro, que me atrapó aún más que su poesía. Aún conservo el libro, con sus obras en una edición del Círculo de Lectores, que releí un montón de veces. 
 
Me atrajo especialmente la visión sobre el mundo de la mujer y toda la visión sexual que encierran obras como Bodas de Sangre, Yerma y La Casa de Bernarda Alba. Y Yerma se convirtió en una de mis obras preferidas, dentro de esta trilogía que recoge como ninguna otra obra todo un mundo de tragedia, lleno de símbolos a través de los cuales se pone de manifiesto un mundo de realidades que si entonces era complicado abordar hoy no han encontrado mucho más espacio entre el común de la sociedad. 

Muchos de los aspectos, de ese mundo personal e interno, que lastra a las figuras que protagonizan las obras siguen estando hoy de total actualidad. 

Esta madrugada, hará 79 años que la barbarie se llevó para siempre una de las voces más potentes de la literatura. Su obra poética más conocida sin duda que la teatral. Y en un momento en que la sociedad se presenta especialmente bárbara y cruenta hacia la mujer, y en un momento en el que muchas de ellas vuelven a callar, yo recomendaría una lectura reflexiva y pausada de estas tres obras teatrales. Desgraciadamente, nos hablan de clichés que aunque hayamos creído superados hace mucho tiempo, cada vez se manifiestan más palpablemente en una sociedad que en muchos de sus gestos diarios sigue afianzando el machismo y la discriminación entre sus "valores". 

jueves, 12 de septiembre de 2013

ASTORGA VIVE EL TEATRO

Pareciera que el multitudinario alumbramiento, que el pasado viernes 16 de agosto tuvo lugar en Astorga, de la hermosa 'Maternidad' que Castorina y Amancio González nos han ofrecido, se haya convertido en un presagio de bienes para la ciudad. Al menos de bienes en lo cultural y artístico. Así, en la calurosa noche del agosteño martes, día 20, se produjo otro nacimiento no menos poderoso que el escultórico.
La sala del Teatro Diocesano completó su aforo para recibir la presentación de una estupenda y trabajada versión de 'La casa de Bernarda Alba', de Federico García Lorca, que el recién creado grupo teatral 'Mixticius Asturica ad orbem' puso en escena con la magnífica interpretación de un equipo actoral donde hay muchas generaciones representadas, y que nos hizo vibrar en nuestras butacas con su entrega y buen hacer, bajo la dirección de José Tomás García de la Fuente, en una versión adaptada por él mismo. Estupenda también la respuesta del público, a quien se notó estremecer en muchos de los momentos álgidos de la obra. 
Personalmente, la representación se me hizo aún más especial si cabe al comprobar que uno de los jóvenes actores que llenaron el escenario con su interpretación había sido alumno mío en los tiempos en que impartí talleres de teatro en uno de los colegios de la ciudad. Y cuando el público acogió con sus aplausos el final de la obra, observando la emoción difícilmente contenida de alguna de las actrices, recordé también los aplausos que un amplio grupo de jóvenes aficionados, estudiantes de COU, recibieron, en su momento, por su interpretación de aquella complicada obra titulada 'Tiempos del 98', cuyo autor he olvidado y cuyo libreto no he vuelto a encontrar, perdido sin duda entre una cantidad ingente de papeles aparcados. 
Pero, volviendo al presente, la puesta en escena de la obra que nos ofreció el grupo 'Mixticius', me hace confiar en que en Astorga reverdece con fuerza, una vez más, la rama del teatro, y que un futuro prometedor nos espera al respecto, más aún si tenemos en cuenta el elevado número de actores y actrices que conforman este recién creado grupo (de los que el martes pudimos ver solo a una parte), que llega con un buen acopio de proyectos y muchas ganas e ilusión por sacarlo adelante. 
El protagonista de César A gusto
En la presentación de la obra, su director hacía alusión a que se trataba de un proyecto largamente acariciado que ha tenido que esperar el momento justo para hacerse realidad. También yo considero que, muchas veces, los grandes proyectos han de encontrar su propio espacio y su propio tiempo. Y el momento que ahora mismo estamos viviendo en Astorga, parece ser un buen momento para alumbramientos felices en estos ámbitos, alumbramientos que no llegan solos. Y, si desde el lugar que ahora me toca ocupar puedo ayudar a que este proceso tan creativo siga desarrollándose, me sentiré orgullosa y satisfecha de estar ahí y de alentar proyectos creadores que sin duda, como el propio José Tomás dijo antes de comenzar la representación, llevarán también el nombre de nuestra ciudad por los ámbitos culturales del país. 
Una de las escenas de "Libros", en su 1ª representación en el IES.
El jueves siguiente este mismo recién estrenado grupo, nos ofreció otra muestra de su arte con la comedia de "Cesar A gusto", esta vez en la Plaza de la Culebra, totalmente abarrotada de un público que se entregó por completo a la risa y la diversión. Pero, durante la semana, también tuvimos a otro grupo de jóvenes del IES de Astorga, guiados por la experta mano de su directora Ana Silva (también astorgana), que nos presentaron la obra "Libros", un encaje de divertidas situaciones en torno al libro, sus personajes y sus creadores y creadoras.  Y un ya habitual grupo de “Jóvenes Valores” que dirige la conocida mano de Gemma, que volvieron a poner en escena, para deleite de grandes y pequeños su "La bella y la bestia", en un Teatro Diocesano que dio cobijo a dos pases con una gran afluencia de público. 
 
Gracias a todos ellos, en Astorga, sin duda, reverdece con fuerza el árbol del Teatro.
Un buen augurio de futuro.  

martes, 9 de noviembre de 2010

La novia: la inolvidable experiencia de una gran obra teatral en un pequeño teatro de cámara.

Surgió de repente. Entre las primeras oscuridades de estas recién estrenadas noches de otoño. En una pequeña calle no muy lejos de la Plaza de Atocha y el Centro de Arte Reina Sofía. Imperceptible casi, escondido tras un pequeño letrero y un vieja puerta de una de esas casas tradicionales de tres o cuatro pisos que un día fueron seguramente "corrales de vecinos" y que aún quedan en el Madrid más castizo. Allí estaba, escondido, el Teatro de Cámara Chejov. Sin pretensiones, humilde en su presencia pero gigante en su contenido.

Tras llamar a la puerta, aún cerrada al público, nos recibieron en el vestíbulo del viejo caserón, holl improvisado de un coquetón teatro que nos esperaba tras un pequeño patio, próximo, cercano a la vez que inmenso. Pronto apareció él, Antonio Gutiérrez, con sus ochenta años de experiencia y de maestría sobre las tablas, niño de la guerra, conocedor directo de Eisenstein, amigo y colaborador de Tarkovsky seguidor de la escuela de Stanislavski, largamente premiado y reconocido en Rusia y otros lugares y sin embargo, calladamente entregado a su labor teatral en este pequeño teatro fruto de su ilusión y de su empeño, tan cercano, tan próximo, recibiéndonos con un beso en la mejilla y un cálido apretón de manos, agradeciendo nuestra visita a este lugar de culto desde donde comparte desde hace casi treinta años la labor de toda una vida. 
Y luego llegó la obra. Una emocionante adaptación teatral de "La novia", relato de Antón Chéjov  que llegó hasta nosotros desde la cercanía de un patio de butacas que partían del mismo nivel del escenario, haciéndonos sentir con ello la cercanía de los sentimiento que los personajes pretendían transmitirnos, contagiándonos con su emoción, con sus miedos, con sus arrebatos de alegría..., sobre todo a través del personaje de Tania, una joven novia de 23 años, que ayudada por las palabras de Sascha, descubre que su vida puede ser algo más que casarse y decide anular la boda para irse a estudiar a San Petersburgo. Una obra con casi un siglo y medio de edad que, sin embargo, nos ofrece un discurso tremendamente actual: la necesidad de vivir por sí mismo, de estudiar para descubrir los caminos de la propia vida. También, y sobre todo, para las mujeres.
La interpretación, todo un logro que consiguió captar la atención (al menos la mía) a pesar del intenso y agotador día que nos había llevado de exposición en exposición.

Una experiencia inolvidable para quienes aman el teatro, pero seguramente también para quienes puedan acudir al mismo sólo en aras de la curiosidad. Un descubrimiento, tanto la obra como la pequeña pero hermosa sala, que merece la pena tenerse en cuenta por quienes aún disfrutan de verdad del arte dramático.