miércoles, 27 de abril de 2016

DÍAS IMPARES viaja a GIJÓN.


Y ahora le toca el turno a Gijón. Este viernes, día 29 de abril, visitaré la librería "La Buena Letra", de la mano de un buen amigo y gran poeta, Julio Obeso, que introducirá para quienes quieran acercarse mi libro "Días impares". 
Lo que más me gusta de este periplo literario surgido en torno al mismo, es la lectura de los textos, escogidos con mimo para cada ocasión. En función de las características del lugar que me acoge, de las características del encuentro. 
Y Gijón es un sitio muy especial, porque algunos de los poemas recogidos en "Días impares", surgieron de mis días en esta ciudad por la que me encanta pasear, especialmente junto al mar.  En ella han ido surgiendo muchos de mis poemas y mis relatos, y otros han encontrado su forma definitiva, aunque no todos podamos encontrarlos en este libro. 
¿Qué cuáles serán los elegidos para su lectura en este viernes? Por supuesto "Baile de sal" (recién traducido al gallego, a lo mejor hay alguien que lo traduzca también al bable) . Pero habrá más poemas y algún relato muy ligado a Gijón por diferentes motivos. 
Y, por supuesto, turno de preguntas si alguien se anima. 

Espero que, una vez más, sea una agradable velada, gracias también a Rafa, que nos acogerá en su librería de "La Buena Letra". 

No lo olvidéis, este viernes 29, a las 20'00 horas en Gijón. Un poco de literatura en las cercanías del mar.

lunes, 25 de abril de 2016

BAILE DE SAL, DE "DÍAS IMPARES", TRADUCIDO AL GALLEGO POR LUIS FERMÍN RODRÍGUEZ VÁZQUEZ.

La presentación de mi libro "Días impares" en la Casa de León de La Coruña, me trajo de la mano una magnífica sorpresa. Una de las personas presentes en la velada organizada, miembro destacado de la cultura coruñesa, nos regaló el alma y el oído traduciendo en el momento uno de los poemas del libro al gallego, a esa lengua heredada del galaico portugués en las que se escribieron algunos de los primeros textos en romance. 
Fue Luis Fermín Rodríguez Vázquez quien no solo lo tradujo si no que además nos regaló con una magnífica interpretación del mismo. 
Una vez más, lo ocurrido vino a demostrar que la poesía va más allá del lenguaje y que las lenguas tocan el alma a través de las palabras aunque estas no se comprendan del todo. 

Os dejo aquí la traducción para que la disfrutéis tanto como lo hicimos quienes estuvimos allí presentes.  



BAILE DE SAL                                                                         DANZA DO SAL 

Enredó sus pies                                                                            Alredou seus pes
entre la arena y la blanca espuma                                                  entre a area e a branca escuma
que rompía en ella.                                                                       que escachaba nela.
Ritual baile al caer la noche,                                                          Retual danza no lusco e fusco
mientras la fría humedad del mar                                                   namentras a fria humidade do mar
curaba en sal                                                                                sanaba do sal
las heridas del día                                                                         as feridas do día.


A la izquierda de la imagen Luis Fermín Rodríguez







DÍAS IMPARES y VERSOS ENCENDIDOS VISITARON TIERRAS CORUÑESAS. Nuestro especial agradecimiento a la CASA de LEÓN y su equipo por el recibimiento deparado.

Este pasado fin de semana, Nuria Antón y yo misma pudimos disfrutar en La Coruña de una estupenda y diferente celebración del Día del Libro, adonde acudimos con nuestras respectivas obras, "Versos encendidos" y "Días impares". Por cortesía de la Casa de León en la ciudad,  presidida por Avelino Abajo Ares. 
Lo hicimos en el marco de una cena-filandón que se prolongó hasta bien entrada la noche, en un clima de lo más cordial y acogedor. 
En la presentación estuvimos arropadas no solo por el presidente, que fue el encargado de la presentación más biográfica, pudiéramos decir. Uno de los vocales de la casa, Manuel Fuentes, también escritor, fue el encargado de la introducción más literaria de los libros, con comentarios y propuestas que enriquecieron sin duda la visión de los textos. 
Tras la lectura que ambas llevamos a cabo, fuimos obsequiadas con una grata sorpresa, gracias a otro miembro de la Casa de León y destacado representante del mundo cultural coruñé, Luis Fermín Rodríguez Vázquez, quién seleccionó in situ uno de nuestros poemas que tradujo directamente al gallego, como muestra de que la lengua en el mundo poético no supone más fronteras que aquellas que queramos ponerle, y en homenaje a los primeros pasos de la lengua romance en España, raíz que compartimos. 
El acto, además, estuvo magnífica y musicalmente amenizado por el acordeón de Jesús M. Nistal que nos ofreción un bello repertorio de piezas fundamentalmente argentinas y francesas. 

Por otro lado, para completar el fin de semana, yo había sido invitada a ejercer de mantenedora en la XVII Fiesta del Botillo que anualmente celebra la Casa de León. Dicho acto se llevó a cabo el domingo en un salón repleto de socios, simpatizantes y autoridades.

Fue un fin de semana magnífico en el que hasta el buen tiempo nos acompañó. Por todo ello, queremos agradecer públicamente a la Casa de León en La Coruña, el magnífico recibimiento que nos depararon y las continuas muestras de cariño que para con nosotras tuvieron todos sus miembros durante todo el fin de semana. 

¡¡¡GRACIAS, AMIGOS/AS!!! Nos hicistéis sentir como en casa. 

Galería de fotos:  





martes, 19 de abril de 2016

DÍAS IMPARES con rumores de mar. Nos vamos a LA CORUÑA

Para quienes estéis en La Coruña estos días o tengáis gente cerca a la que poder recomendárselo, os informo que el próximo viernes 22 de abril, estaremos en la Casa de León de la ciudad, presentando nuestro libro. Entre aroma y sabor a arena y sal. 

Con tal fin se ha organizado una velada literaria - filandón en torno a los textos de mi libro "Días impares" (ya sabéis, relato y poesía) y el de Nuria Antón, "Versos encendidos" (poesía). Para presentarnos tanto a nosotras como nuestra obra, y dirigir el acto, contaremos con la presencaia de Avelino Abajo  y Manuel Fuentes. 
El acto estará amenizado musicalmente por el acordeonista Jesús M. Núñez. 

Y aunque la terruña siempre estará presente, también habrá versos y relatos con el rumor de las olas por fondo. 
Será nuestra manera de celebrar en vuestra compañía el "Día del Libro". Esperamos que sea un buen regalo para vuestros oídos. 


DÍA y HORA: Viernes, 22 de abril. 21'15 horas
LUGAR: Casa de León de La Coruña. Calle Noya, nº 50

lunes, 18 de abril de 2016

DÍAS IMPARES para quienes estáis lejos. CALENDARIO DE INTERVENCIONES.

Y para quienes no andáis por la provincia, pero os gustaría acercaros a conocer más de cerca qué hay detrás de mi libro "Días impares", deciros que desde esta misma semana comenzaré periplo por distintos lugares no tan cercanos. Estaremos pronto en La Coruña, Asturias, Madrid, con fechas ya cerradas y pronto lo haremos con otros destinos como Valladolid.
En algunas ocasiones acudiré sola y en otras, habrá tándem literario con el poemario de Nuria Antón "Versos encendidos". 
Eso sí, seguiré en mi línea de tratar de acercar cada intervención a la realidad del lugar que me acoge. 
Si estáis en alguno de esos lugares y os apetece acercaros , ya sabéis que tendréis un grato recibimiento. Y si no lo estáis podéis sugerírselo a vuestras amistades de dichas zonas.  

CALENDARIO PRÓXIMO

  1. 22 de abril. LA CORUÑA. 21'15 horas. Casa de León  (C/ Noya, 50) 
  2. 29 de abril. GIJÓN. 20'00 horas. Librería "La buena letra" (C/ Casimiro Velasco, 12)
  3. 6 de mayo. PONFERRADA. 20'00 horas. Café Arlés. (C/Ancha (frente al Teatro Bergidum))
  4. 30 de junio. MADRID. Casa de León (Calle del Pez, 6) 

Podéis seguir las novedades a través de este mismo blog y de mi facebook Mercedes González Rojo
 

domingo, 17 de abril de 2016

OBITUARIO. Relato en recuerdo de JOSÉ LORENZO POLLÁN, "JOSELO".

Hace algunos años, siendo concejala de cultura en Astorga, una mañana entró en mi despacho un hombre alto y desgarbado. Venía preguntando por el concejal o concejala de cultura. Aunque él, de entrada, no me reconoció yo supe quién era desde el primer momento. Se trataba de José Lorenzo Pollán, Joselo, como le habíamos llamado siempre durante los años en que nos habíamos conocido. Nosotros, unos chiquillos de 13 a 15 años; él, un joven aproximadamente diez años mayor que nosotros que se preparaba para ejercer de maestro. En aquellos tiempos compartimos actividades de ocio, tertulias,..., en el ámbito parroquial que era de los pocos lugares donde se podían realizar este tipo de cosas. 
Pronto yo le perdí la pista, aunque supe en su momento de su peregrinación a Santiago con dos compañeros míos de promoción, pues seguí su recorrido - como imagino harían otras muchas personas de Astorga - por la prensa local. Después la vida nos llevaría por derroteros muy diferentes y no volví a coincidir con él. 
Hasta el día que cruzó la puerta de mi despacho esperando encontrarse, imagino, a una perfecta desconocida. Traía bajo el brazo un sueño a modo de propuesta. Las crónicas de aquel viaje realizado hacía tantísimos años, cuando el Camino de Santiago solo era una locura en la mente de unos pocos, sin red de albergues que dieran cobijo al peregrino, sin caminos marcados que indicasen la ruta a seguir. Su intención buscar colaboración para poder publicarlo, si es que resultara interesante. 

Llegó en el momento preciso pues en mi mente estaba preparar algo especial sobre el Camino de Santiago para conmemorar el aniversario de su Declaración como Patrimonio de la Humanidad. Me pareció buena idea - una vez conocido el contenido de lo que se me ofrecía - hacerlo con la publicación de un libro con el que poder contrastar la diferencia de realidad entre un antes y un ahora, a pesar de que lo intangible permanece en él a lo largo de los tiempos. Así que nos pusimos manos a la obra y durante un tiempo estuvimos en contacto, con el fin de prepararlo todo para la edición. Joselo revisó los textos, actualizó las notas, y me pasó el material gráfico que quería incluir en el libro. Después vino el proceso de edición y, por fin, la presentación del libro. Al fin quedaba para el recuerdo contrastado con lo que ahora ofrece el Camino de tres jóvenes que tuvieron un sueño, unos visionarios que ya entonces supieron que gran parte del futuro de Astorga pasaría por la atención al peregrino, unos jóvenes que a la finalización de su viaje incluso mantuvieron contacto con el ayuntamiento de entonces para poner en marcha una iniciativa de albergue público para los peregrinos, adelantándonse (aunque entonces no se le hiciera caso) a lo que luego emprendió la Asociación de amigos del Camino.
 
La casualidad quiso que llegara en el momento  preciso y hoy Joselo se ha ido con su libro entre las manos y yo le despido con el relato breve que incluí en su presentación y que tal vez, por qué no, podría guardar parte de la huella que el Camino dejó en quién acaba de írsenos, calladamente, sin dar publicidad a su enfermedad que arrastraba desde hace tiempo. Afortunadamente lo hizo habiendo visto uno más de sus viejos sueños cumplido. DEP

EL RAYO DE SOL

Se levantó con los huesos ateridos del frío de los últimos días. Le pesaba el largo camino iniciado y la soledad insistentemente buscada. Sentía la angustia de no conseguir esa paz que llevaba tanto tiempo persiguiendo. 
Durante el Camino, de vez en cuando, hablaba con unos y con otros. Aunque podría decirse que más bien era escuchar lo que hacía. Hasta que comenzó a esperar las horas en las que nadie caminaba, a buscar refugio allá donde nadie lo hacía. Se fue aislando cada día más, cada momento..., buscando siempre la orilla vacía del sendero. 
Y entonces llegó el frío. El frío que cayó como una losa sobre los días de verano que debían calentar sus viejos huesos. Fue un día... y otro... Y así fue durante un largo tramo del camino, una semana en la que el sol no calentaba, en la que el viento soplaba como si fuera invierno, agitando ramas, azotando el rostro, silbando en sus oídos mientras se colaba por los resquicios de su ropa de herido caminante. 

Peregrinos descansando tras la jornada
Hoy el día ha vuelto a amanecer frío, pero parecen retornar los chillidos del vencejo (hoy hará un buen día - habría dicho su abuelo) y un resquicio de sol, encajonado por la estrecha calle que se abre a la plaza, parece invitar a dejar sentir sobre la piel su cálida caricia. 
En las primeras horas matinales, con la plaza aún desierta del bullicio que invadirá en breve la mañana, el silencio apenas roto por el bastón de algún madrugador peregrino, arrastra sus huesos cansado hacia un banco, los pies doloridos del camino, el alma aún torturada de pesares, ..., y deja caer sobre él su ya anciano cuerpo, vuelto el rostro al amanecer. 
Quienes llegan en esos momento a la plaza encuentran un viejo cuerpo arrumbado sobre el banco, la espalda desmayada sobre el respaldo de madera, las piernas extendidas hacia la cruz de los pies, los brazos lánguidos a lo largo del tronco...Y, por fin, la cabeza. El mentón ligeramente alzado buscando el incipiente calor del sol, los ojos cerrados y el rostro relajado. Nada demuestra el frío instalado en sus huesos y en su alma, el desaliento, el deseo de abandono...

Pasan los segundos. Los minutos se prolongan bajo los primeros rayos matutinos. Y, como una lupa orientando su calor hacia un único punto de donde ha de brotar el fuego, el sol penetra por cada poro de su piel con un efecto balsámico. Poco a poco abre  de nuevo los ojos que recorren cada rincón de aquella plaza con el asombro de un niño que descubre el mundo. Sus pupilas se llenan de luz, de vida. Su cuerpo se desentumece hasta el punto de subir a su rostro una radiante sonrisa. 
E, invadido por un nuevo y vivificador impulso,  se levanta ligero como una pluma, recupera su mochila y su bastón de peregrino y emprende de de nuevo, imparable ya, el Camino hacia Santiago. El camino hacia su meta... El Camino hacia su mente 
(Relato incluido el el libro "Días impares")



        

sábado, 16 de abril de 2016

DÍAS IMPARES llega a VEGUELLINA DE ÓRBIGO.

Esta tarde, en Veguellina de Órbigo, un nuevo encuentro en torno a mi recién estrenado "Días impares". Las climatología reinante y la proximidad de fechas que son significativas dentro de mi día a día, marcará la selección de textos para la lectura de hoy. Una vez más serán diferentes y adaptados a la situación.
No puedo dejar de darle las gracias  a Tomás Néstor Martínez por ser el introductor de mi libro en su localidad, a Manuela (Loli) Bodas y Nuria Antón, por acompañarme siempre en esta aventura y, por supuesto, a la concejalía de cultura que me ha acogido tan bien. 

Recordadlo. Os esperamos esta tarde, 16 de abril,  a las 19'00 horas, en la sala cultural de Caja España. En Veguellina de Órbigo. 

¿Hay algo mejor que una tarde lluviosa para dejarse arrastar por la cadencia de las palabras?

El grito de una mano. Un relato en el aniversario de la instauración de la Segunda República, publicado en la prensa.

Han pasado 85 años desde que España dio sus primeros pasos hacia un sueño que durante unos pocos años rozó con la punta de los dedos. Luego vino el caos, el dolor, la muerte, ... y la humillación del silencio. Mi trabajo con personas mayores por tantos pueblos de la provincia me llevó a conocer de primera mano algunas de aquellas duras historias que el miedo silenció. 
Para que se conozcan y para que situaciones como esa no vuelvan a darse, he rescatado de entre mis relatos, uno de ellos que reproduce una de esas angustiosas circunstancias, acompañado de una reflexión personal.
Y la he puesto a disposición de cuántas personas quierean leerla a través de AstorgaRedAcción. 
Gracias por su publicación. 

viernes, 15 de abril de 2016

MANUEL BONILLA. Un luthier convertido en escritor. Su relato, "El viento y el árbol".

El pasado sábado, tras una entrañable y estupenda (por la compañía) presentación de mi libro "Días impares", en el Trechuro, de Castrillo de los Polvazares, enlazamos con el filandón que Álvaro había preparado para esa noche. Una temática siempre sugerente: el mundo de los árboles, en forma de relato, poema e incluso canción. Fueron muy diversas las aportaciones, y todas ellas muy interesantes. Pero uno de los momentos más mágicos de la noche fue aquel en el que Manuel Bonilla, Manu, nuestro luthier, músico, etc., etc., quiso compartir con todas las personas presentes el relato que había escrito para la ocasión esa misma mañana. 
Fue increíble. El silencio se hizo en la Taberna y todo el mundo quedó prendido de sus palabras. 

A mí particularmente me gustó muchísimo, así que le he pedido permiso para compartirlo  a través de mis redes. No  contaréis con la magia de su voz. Pero si buscáis el ambiente adecuado seguro que os emocionará tanto como a quienes estuvimos alli. 

Lo acompaño con una foto invernal de una de las paleras (sauce) de Castrillo de los Polvazares. No podía ser de otra manera. 

Gracias, Manu, por tu regalo. 


El VIENTO Y EL ÁRBOL.
De Manuel Bonilla.
Al viento le encantaba jugar entre las ramas de aquel árbol, y más ahora en primavera, cuando sus ramas se vestían con hojas de un verde luminoso que alegraba el paisaje. Pero a veces lo veía triste o enfadado.
VIENTO: ¿Qué tienes, árbol mío, que a veces se te mustian las ramas? ¿Acaso te faltan el agua o el sol? ¿Es pobre la tierra en la que hundes tus raíces?
ÁRBOL: No me pasa nada... o sí, no sé...
Y lloró un poquito.
     A: Mira mi tronco, torcido y sin fuerza, no apunta hacia el cielo como el de los majestuosos pinos
      V: Es que no eres un pino... ¿estás triste porque te gustaría ser pino?
      A: No se... quizá sí... se los ve tan altos... ¡Y no se quedan desnudos como yo en el otoño! Siempre igual de fuertes, sí... eso me gusta.
       V: Tú no eres un árbol de hoja perenne, tú cambias, tienes otros ciclos. 4 Estaciones pasan por tí cada año y te cambian, y es hermoso verte mudar las hojas. Oh, qué soso sería el Otoño sin las hojas doradas alfombrando los bosques... ¿no crees?
      A: Si, es posible. Pero duele un poco cuando se caen, y duele también un poco cuando los brotes empiezan a romper...
Y lloró un poquito.
A: Tampoco doy fruto. Mira los manzanos de las huertas, los hombres los cuidan porque les encantan las manzanas, las comen con gusto, e incluso se las dan a los animales. Y las que quedan en sus ramas son la despensa de los pájaros y las ardillas en el invierno. ¡Eso sí que es ser útil!
V: Cierto es que son útiles y preciados por sus regalos los frutales, sí. Pero también es cierto que los pobres sufren lo suyo: podas, injertos, sulfatos... y cuando ya dan poco a veces los arrancan para plantar otros más jóvenes y vigorosos.
A: ya, también es verdad... a mí nadie me molesta... pero los hombres tampoco me cuidan.
También cuidan de los robles, altos, fuertes, y dan bellotas. Hasta su madera es buena. ¿Sabes que hacen cosas hermosas con ella?
Y lloró un poquito.
V: Bueno, sí, y eso a veces les cuesta la muerte demasiado jóvenes. Sobre todo cuando la usan para calentar sus hogares... ¿No habías pensado en eso?
A: Ay, sí, y eso a veces me pone tan triste...
Y lloró un poquito
V: acaso no lo recuerdas porque eras tan joven... pero fue un hombre del pueblo quien te plantó aquí. Ellos te aprecian mucho, aunque últimamente andan un poco perdidos y se han olvidado de tu importancia y la del resto de vosotros. Pero mira, aunque no des frutos, aunque no aprecien la madera de los de tu especie, aunque pierdes tus hojas en el Otoño, los hombres, y el resto de los habitantes del lugar disfrutan contigo. Puede que no sepan muy bien porqué, como puede que tú tampoco lo sepas, pero así es. ¿No te das cuenta?
A: bueno, sí... creo que sí. Pero no tienen motivos, ya lo has visto. Y a veces, cuando estoy así, me dan ganas de llorar, por todo: ganas de llorar cuando un polluelo rompe el huevo en un nido entre mis ramas, y lloro más si el polluelo se cae. Lloro cuando veo nacer las flores a mis pies, y lloro cuando las pisan. Lloro con demasiada facilidad... y cuando intento contenerme se me hace un nudo en el tronco, y se me atasca la savia, y entonces duele y me siento tan tonto... que me gustaría irme. Pero no puedo, jo, los árboles no andamos. Snifff. Si fuera un mirlo... ¡ellos cantan y vuelan! Yo ni ando, ni canto, ni doy fruto.
Y lloró un poquito.
V: Cantas, sí, cuando dejas que agite tus ramas. Cantan al Sol tus hojas. Canta el flujo de la savia en tu interior. Canta la Madre Tierra que te llena. Eres parte del Coro del Bosque. Y sólo tienes que Estar y Ser.
¿Tu fruto? Tu fruto es el gozo que das a quien a tu sombra se acerca, a quien tiene el privilegio de poder contemplar tu belleza, a quien sabe sentarse en silencio junto a ti. Goza el ciervo con las caricias de tus hojas bajas, el pájaro que canta enamorado y feliz de sentirte su hogar.
Y tus lágrimas... tus lágrimas son el agua de la Tierra que riega los corazones de los que a ti se acercan. Tienen la facultad de sanar heridas, de conmover a los espíritus endurecidos, de germinar las semillas que a tus pies descansan, y las que todos llevan en su corazón. Las semillas necesitan el agua para ablandar sus pieles, lo sabes ¿verdad? pero no sirve cualquiera. El agua de tus lágrimas es agua bendecida por la compasión, es agua cálida y amorosa que despierta la vida que en ellas duerme.
Y volar... vuela tu espíritu y las bendiciones que derrama. Yo llevo lejos tus semillas, tan lejos como no podrías imaginar. Y oyen de ti en los confines más apartados del bosque. No sabes cuánto das, cuánto acoges y cuánto consuelas. Todos te están tan agradecidos...
Entonces el árbol se dio cuenta de que poco a poco se habían ido acercando todos sus amigos, los animales que reptan, los que vuelan, los que caminan, incluso el paisano que solía sentarse a su vera para meditar tantos atardeceres... Y sintió su agradecimiento, y el agradecimiento, esa mágica llave, le conectó con la GRACIA de la creación, y lloró...
Y lloró, y lloró y lloró. Lloró a la vez de pena y de alegría. Y tanto lloró que tuvo que ahondar aún más sus raíces en busca del agua que nutría sus lágrimas. Y tan hondo y tan fuerte penetró la Tierra que rompió una roca enterrada. Y de la roca empezó a manar agua que salió poco a poco de entre sus raíces, y surgió la fuente que se convirtió en arroyo. Y el arroyo llegó hasta el río y el agua volvió a las aguas.
Desde entonces hablan las leyendas de una fuente sagrada, que nace a los pies de un árbol precioso al que van a gozar quienes tienen la suerte de conocerlo.

(Filandón sobre los árboles. Sábado 9 de abril de 2016
Taberna “El Trechuro”. Castrillo de los Polvazares. )

viernes, 8 de abril de 2016

DÍAS IMPARES EN CASTRILLO DE LOS POLVAZARES.

No podía ser de otra manera. Tanto Álvaro, dueño del Trechuro, como muchas de las personas habituales por esos lares, me han visto en multitud de ocasiones por los rincones del pueblo con mi cuaderno en la mano, escribiendo convulsivamente. Era pues de recibo hacer allí una presentación (o llamarle como queráis) de Días Impares, porque - al igual que mi libro anterior y otros muchos de mis trabajos - llevan la impronta de ese lugar. 
Así que este sábado 9 de abril, a las 20'00 horas (ya sabeis, me gusta empezar con puntualidad) me tendréis en la taberna cultural "El Trechuro", rodeada de buen@s amig@s, para un pase muy especial, pues - por mi parte - he escogido la lectura de los poemas y relatos más ligados tanto al paisaje como al paisanaje de la zona. 
Me presentará Chayo Roig Saurí, buena amiga que, además de hacerme la foto que acompaña al libro, acaba de crear en compañía de otras mujeres estupendas una nueva asociación para dinamizar la cultura de las comarcas, MUSAS Asociación de mujeres de Astorga y comarcas (en la que también tendrán cabida los hombres que compartan igual visión de la cultura y de las mujeres). Y, aunque reconozco que me ha costado lo mío convencerla, me acompañará musicalmente mi hija Mónica con su clarinete, para intercalar varias piezas musicales, cuya selección (en la que os aseguro que no he intervenido) nos va a sorprender sin duda. 
Para acompañarme con los textos estarán amigos y amigas que desvelaré en su momento, al igual que otras sorpresas (pues hay algún reto lanzado por ahí), que no quiero anticipar no vaya a ser que "se gafen", que estamos en tierras donde las "meigas", de vez en cuando, también hacían de las suyas. 

Y después de esta velada literaria, podéis completar plan enlazando (tras la cena, a eso de las 22'30) con el filandón sobre árboles que Álvaro nos tiene preparado. Podréis compartir con el público asistente (o simplemente disfutar, a vuestra elección queda) de canciones, poemas, relatos, sentencias... , en fin, lo que queráis, relativos al maravilloso mundo de los árboles. 

ACTIVIDAD: Recital literario sobre "Días impares"
DÍA Y HORA: Sábado 9 de abril, 20'00 horas. 
LUGAR: Taberna Cultural "El Trechuro", C/ Real nº , Castrillo de los Polvazares.
¡¡¡OS ESPERAMOS!!!